TEJIENDO HISTORIAS DE ESPERANZAS

La narrativa es parte de nuestro ser comunicativo social. Al parecer las mujeres hemos sido las primeras narradoras, ya que es nuestra propia naturaleza expresarnos desde dentro. Las mujeres en la antiguedad mientras hacian sus labores cotidianas probablemente tejiendo o cosiendo contaban sus historias.

En zonas rurales hasta el día de hoy producen hermosos tejidos en telares, similares a los empleados por nuestros antepasados desde tiempos prehispánicos, para la producción de las prendas textiles de su vestimenta. Durante la época inca, señalada en la obra del cronista, Guamán Poma de Ayala, detallada gráficamente en los dibujos, las mujeres eran responsables del tejido doméstico.

 

Siguiendo este hilo conductor, podemos sentirnos privilegiadas que desde una labor tan sencilla, se puede desprender que las palabras tejido, nudo de una historia, el hilo del relato, bordar un discurso, etc. son usadas para narrar muchas historias bellas o terribles.

“No nacemos realizados, sino que necesitamos constantemente ser “tejidos” y “bordados”, es la reflexión que nos ha dejado el Papa en el mensaje a los comunicadores este año. Cada día nos vamos realizando, pero no sólo pienso en mí, sino en como colaboro con mi entorno, en concreto con mi prójimo. Tal vez dando ánimo en salir adelante con un emprendimiento, con un tejido de colores para dar esperanza a quien lo necesita.

Los artesanos no renuncian a sus sueños, son en esencia creativos y hacen sus productos hechos a mano con amor, dan belleza a sus ideas y sus productos llegan a ser originales y únicos.

Que maravilla que las mujeres no solo se dedican a contar sus historias diarias, sino también se dedican a indagar, buscar, investigar y que hacen lo posible por dejar huella en este mundo.

 


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